¿Qué tan cerca estamos del Hyperloop en Latinoamérica?

Elon Musk es uno de los hombres más brillantes de nuestra época, y entre muchos otros inventos e ideas, hace unos años presentó un concepto sobre el transporte del futuro: Hyperloop. Este medio de transporte consiste en tubos con un vacío que se acerque al absoluto para eliminar la fricción y envíe cápsulas con pasajeros a gran velocidad.

Sin embargo, con tantos proyectos en los que se encuentra involucrado, Musk expresó abiertamente que no tenía tiempo suficiente para dedicar a Hyperloop, por lo que decidió “dar la idea al mundo”. Varias compañías le tomaron la palabra y empezaron a construir prototipos.

Hoy, el Hyperloop acaba de dar un gran paso para acercarse a ser una realidad. La compañía Hyperloop Oneanunció que consiguió $80 millones de dólares para completar una versión funcional del concepto de Musk. No sólo eso, la empresa acaba de realizar la primera prueba pública de su sistema de propulsión, y todo indica que fue un éxito.

Ese choque que ves en el video fue intencional, pues aunque el prototipo ya puede acelerar, Hyperloop One aún no crea un sistema de frenos. Es un pequeño paso, pero muy significativo para la ejecución de este ambicioso proyecto.

Ahora, ¿qué tan cerca estamos realmente del Hyperloop? Elon Musk había calculado que construir este transporte en una vía de San Francisco a Los Ángeles costaría aproximadamente $6 MDD; sin embargo, The New York Timesasegura que el precio sería mucho más elevado. La realidad es que este transporte está aún muy lejos de volverse realidad. En primer lugar, los diseños de los prototipos están aún en fases tempranas (como ves en el video de arriba). Falta mucho tiempo para que se puedan construir versiones funcionales. Después, es necesario correr exhaustivas pruebas de seguridad y después podría empezar la construcción de este medio de transporte en algunas ciudades. Para esto, hay que tomar en cuenta los millones de dólares que se requieren en inversión —tanto para investigación como para pruebas, y finalmente, infraestructura—, además de los diferentes permisos y licitaciones que tendrán que otorgar los gobiernos para permitir la construcción de algo de tal magnitud.

Por otro lado, según reportes, Hyperloop One planea tener un modelo funcional para finales del año, incluso con la cápsula para pasajeros incluida. Aunque suena quizá demasiado ambicioso, sería una excelente noticia, pues esto forzaría a las demás compañías a trabajar a marchas forzadas para emparejarse. Bendita competencia.

Por supuesto, estoy hablando de ciudades de primer mundo. Hyperloop es un transporte futurista que seguramente llegará primero a los países más desarrollados, ya que poseen infraestructura, economía y leyes que facilitarían la ejecución de este nuevo concepto. Latinoamérica es otra historia, pues tiene problemas que podrían entorpecer la creación de este nuevo medio; por suerte, las compañías desarrolladoras, al menos, están considerando esta región en sus planes.

Dirk Ahlborn, CEO de Hyperloop Transportation Technologies —otra compañía que también está trabajando en prototipos— comentó en una entrevista con Forbes México, que su empresa está muy interesada en llevar Hyperloop a Latinoamérica y que, al parecer, el gobierno mexicano también ha mostrado disposición hacia el proyecto.

“México está muy interesado, pues es una solución a un gran problema de tráfico que necesitan solucionar hoy. Esto no puede esperar 20 años; existen conversaciones positivas con el gobierno. Aunque no será necesario dinero de ningún gobierno, si nos hacemos socios y conseguimos inversionistas privados”.

Ahlborn comentó que, aunque México es uno de los países que ha mostrado más interés, no es el único, y que planea tener pláticas en toda la región para mostrar el transporte futurista. El directivo aseguró que ya están en contacto con muchos países, pero no planean lanzar el servicio hasta que todos sus sistemas estén completamente optimizados, con el fin de que sea completamente autónomo y no dependa de la acción humana para funcionar.

“Lo que queremos es evitar 100% el error humano, que es lo que sucede con los accidentes en otros medios de transporte.”

El ejecutivo también confirmó que la rapidez con que el proyecto llegue a todo el mundo depende por completo de la inversión, los recursos y los permisos. Los países que pongan más dinero sobre la mesa y más facilidades en la legislación serán más propensos a recibir antes el Hyperloop.

El modelo de esta compañía está planeado para llegar al mundo en 2018. Además, Ahlborn aclaró que la intención es que el transporte no cueste al usuario.

“Existen otras maneras de monetizar este negocio. Al ser digitalizado, a través de la base de datos de los utilizadores, y mediante experiencias publicitarias. No banales paneles, sino por medio de experiencias.”

Suena muy bonito, pero ¿es viable? La realidad es que no mucho. Para empezar, es probable que, al menos en Latinoamérica, los gobiernos cobren impuestos o precios muy altos para la licitación del servicio, por lo que los precios tendrían que ser subsanados cobrando la entrada. También hay que tomar en cuenta a las constructoras que tienen buenas relaciones con la gente del poder, las cuales pedirán mucho dinero para la creación de la infraestructura necesaria. Finalmente, la corrupción es un factor que, lamentablemente, está estrechamente relacionado con los gobiernos latinoamericanos y seguramente provocará que los costos se eleven aún más o entorpecerá la agilidad de la llegada del Hyperloop.

La buena noticia es que las empresas relacionadas con Hyperloop están volteando a ver a Latinoamérica como posible destino de su proyecto. Lamentablemente, adicional a todo el tiempo necesario para que finalice el desarrollo de este nuevo transporte, es probable que haya que esperar mucho tiempo para que las empresas interesadas obtengan todos los permisos necesarios. Además, con todas las trabas que podrían ponerse en el camino, los precios de construcción y por ende, de pasaje, podrían subir mucho.

¿Llegará el Hyperloop a Latinoamérica en 2018? Probablemente no, pero sabemos que no somos una región olvidada. Hay que cruzar los dedos.

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